Dime con quién vas y te diré quién eres!!!

Ser padre no es tarea fácil, no hay una escuela en la que te enseñen qué hacer ni cómo hacerlo. Además, la manera de pensar y de ver el mundo por parte de los padres influye de manera notable en su relación con los hijos.

Podemos diferenciar los distintos tipos de padres que pueden existir, según su actitud ante distintos aspectos de la educación de los hijos y de la relación que tienen con ellos.

1. Un primer aspecto es el grado de control que los padres ejercen sobre sus hijos.

2. Otro aspecto a tener en cuenta es la comunicación existente entre padres e hijos.

3. La exigencia con respecto a los hijos es otro aspecto que distingue a unos padres de otros; respecto a su grado de madurez, consecución de objetivos académicos, etc.,

4. La capacidad para expresar afecto y cariño a los hijos es otro factor que distingue a unos padres de otros.

Según la intensidad de estos cuatro factores en la relación padre-hijo podemos clasificar a los padres en cuatro tipos:

Padres autoritarios. Tienen un alto grado de control y de exigencia pero hacen poca demostración de afecto y tienen una pobre comunicación con sus hijos.

Padres democráticos. Tienen una buena comunicación, son cariñosos con sus hijos y tienen un grado de control y de exigencia alto.

Padres permisivos. Padres cariñosos y con buena comunicación con sus hijos pero poco exigentes y con poco control sobre ellos.

Padres negligentes o indiferentes. Poseen niveles bajos de control, exigencia, afecto y comunicación. Este caso es común en familias desestructuradas.

Hay una serie de defectos en la relación de los padres con sus hijos que se repiten a menudo, podemos destacar los siguientes:

· Ridiculizar a sus hijos infravalorando sus actitudes y capacidades.

· Quitar importancia a los problemas de los hijos, los niños lo percibirán como falta de interés de los padres y tenderán a contarles cada vez menos.

· También hay algunos padres con tendencia a sermonear a sus hijos destacando el valor de su sabiduría y su experiencia y desdeñando la experiencia personal del propio hijo.

El prototipo de padre ideal para la educación de los hijos sería el padre tipo democrático, que es comunicativo y cariñoso, pero a la vez pone límites y enseña responsabilidad a sus hijos.

Como en todas las facetas de la vida lo mejor es saber mantener un equilibrio. Por un lado tener autoridad y por otro, saber ser indulgente. Por un lado exigirles que sean responsables y cumplan con sus deberes y por otro demostrarles cariño y ofrecerles todo el apoyo que necesiten.

Conseguir ese equilibrio siempre será muy positivo en la relación con los hijos, pero será especialmente importante cuando los hijos lleguen a la adolescencia.

Y TU… ¿QUÉ TIPO DE PADRE ERES? Esperamos que con este artículo te hayamos ayudado a mejorar un poquito tu labor como Papá o Mamá.

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